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Daniel fino 4La corrupción requiere dos actores: un corruptor y un corrompido

 

El miércoles 23 de Agosto 2017 se organizó en Escuela para el Desarrollo el Conversatorio “¿Corrupción en la Cooperación Internacional? Realidades, desafíos y propuestas”, con la participación de Daniele Fino, docente e investigador del Institute of International and Development Studies de Ginebra. Daniel Fino es especialista en Cooperación Internacional y Gestión de la Ayuda al Desarrollo y nos compartió algunas experiencias de las que fue testigo durante sus numerosos años de trabajo en campo en diversos países de África, América Latina y Asia.

 

En primer lugar, Daniele nos contó cuatro ejemplos de corrupción que muestran la diversidad de situaciones en las cuales se han instalado mecanismos de corrupción en la cooperación para el desarrollo. Los diferentes elementos permitieron comprobar que si en algunas ocasiones la corrupción es obvia y se puede rechazar sin mayor debates (como por ejemplo cuando un oficial del Estado exige “regalos personales” por haber adjudicado un contrato público), en otras ocasiones la corrupción se esconde en mecanismos más viciosos, y no se puede evitar fácilmente so pena de ver fracasar a todo un proyecto. Si el primer caso parece bastante sencillo, las cosas se complican en el segundo, cuando la corrupción puede ser vista como “un mal menor”, una “pequeña corrupción”, una “corrupción de aceleración” para abrir las puertas, que no cuesta mucho y permite evitar problemas mucho más importantes. En estas situaciones uno se enfrenta a un dilema ético entre la voluntad firme de rechazar a todo tipo de corrupción y el deseo de cumplir con sus responsabilidades, como por ejemplo hacer que los proyectos avancen.

No obstante, no se puede olvidar que en lo dos casos se necesita dos actores: el corruptor y el corrompido y de la ética del segundo depende el éxito y la banalización del primero. En efecto, los actos de “pequeña corrupción”, que son fácilmente tolerados porque además no son limitados al sector de la Cooperación Internacional sino que forman parte de la vida cotidiana, ayudan a generalizar la idea que “no es tan grave”, que se puede acceptar, lo cual genera un escalamiento hasta los niveles más altos y más perjudiciales para el desarrollo de un país. Hasta tal punto que hoy en día, en el Perú nos encontramos con una alta tolerancia frente a los delitos de corrupción: hasta el 70% y solamente el 2% de los culpables están prestos (alta tasa de impunidad).

 

En un segundo momento el debate versó sobre la definición de la corrupción que es de manera general un abuso de poder con fines privados gracias a recursos extorsionados. El hecho de pagar una coima, de desviar fondos destinados a proyectos de desarrollo y el nepotismo o favoritismo corresponden a una dinámica de corrupción. Es un fenómeno complicado por lo que se da en una multitud de formas diferentes y que muchas veces las transacciones se desarrollan en secreto, lo cual hace muy difícil lograr evidenciarlo y encontrar pruebas.

 

A continuación se conversó acerca de los efectos de esta situación general sobre la cooperación y el desarrollo en general. El primer elemento es el costo muy importante que representa en caso de prestaciones de desarrollo, porque el costo de la corrupción viene a agregarse al costo de la prestación, robando así una parte de los recursos destinados a las personas llamadas “beneficiarias”. El segundo aspecto es la influencia que tiene sobre la calidad de la prestaciones en tanto el criterio de selección del prestador ya no es la relación óptima calidad-precio que ofrece sino los “regalos” o la compensaciones que promete. Si la corrupción determina la selección de las inversiones genera proyectos poco eficaces, que van a afectar los sectores esenciales del Estado. Finalmente, la corrupción también afecta al desarrollo de los países en la medida que hace que las agencias de cooperación se retiren.

 

Finalmente, se presentaron algunas medidas implementadas para prevenir la corrupción en procesos de desarrollo. El primer elemento que es fundamental para limitar los problemas de corrupción es de levantar el tabú sobre el tema: se debe hablar del problema, hacerlo visible, denunciarlo, analizarlo, identificar sus raíces y sus consecuencias, y estos debates deben ocurrir en todos los niveles de la sociedad y en particular en el debate político. Abrir el debate sobre estos problemas facilita la aparición de “whistleblowers” (“denunciantes”), pero es necesario que la justicia juegue su parte y sancione de manera eficaz y disuasiva a los culpables. Otra medida posible que salió de las experiencias contadas por Daniele Fino es la elaboración de un código de ética en cada organización pública o privada que compromete los actores a rechazar todos los tipos de corrupción. Hacer que todos y todas firmen este documento al entrar en la organización permite sensibilizar y despertar las conciencias, dejando claro también las sanciones en caso de no seguir el código de conducta. También se destacó la oportunidad que nos ofrecen las nuevas tecnologías para lograr niveles más altos de transparencia, haciendo mucho más difícil la realización de transacción secretas.

Asimismo está claro que cuando un país se declara en contra de la corrupción, tiene que darse los recursos y las herramientas para luchar: por ejemplo los servicios de auditoría y control necesitan recursos humanos y financieros suficientes, así como el poder de acceder a la información, también se tiene que hacer el esfuerzo de llevar a cabo análisis presupuestales detallados previos la implementación de cada proyecto o política pública. A nivel de cada organización y de los ministerios se tiene que prever una serie de sistemas de control y de transparencia tanto internos como externos, prestando atención a los detalles, exigiendo por ejemplo comprobantes de pagos, con una revisión regular de las cuentas, …

 

En conclusión, existen organizaciones que trabajan muy seriamente el tema de la corrupción, como por ejemplo la Transparency International Organization. Lleva a cabo un trabajo de reflexión precioso y proporciona apoyo a las ONGs muy valioso para orientarlas en sus acciones en el marco de la lucha contra la corrupción. Este tipo de dinámicas internacionales representan una oportunidad para generar esfuerzos en cada país que logren luchar eficazmente contra la corrupción.